Runaways

Escuhca la Crítica a The Runaways

Las Runaways son, en cierto sentido, un grupo de culto. Hoy en día quizá más por la trayectoria de dos de sus componentes (Joan Jett y Lita Ford), ya que casi se ha olvidado lo que significaron en el panorama del rock de la segunda mitad de los 70, pero en cualquier caso un grupo imprescindible ya no para la historia del rock en sí, sino para la de la música moderna.

Esta película, que cuenta con la producción ejecutiva de Joan Jett, pretende (o se supone que pretende) contar la historia del grupo, si bien se centra en la etapa en la que compartieron, en cierto sentido, liderazgo Joan Jett y la cantante Cherrie Currie. Se desvela cómo el productor Kim Fowley fue el que, realmente, dio forma a este grupo de quinceañeras y quien, tal y como aparece en la cinta, pese al impulso inicial de Joan Jett las modela musical y psicológicamente.

Claro que esta frase es quizá mucho para lo que consigue, pues básicamente nos muestra apuntes, bosquejos, escenas deshilachadas en las que parece que las chicas comparten un cierto modelo de familia “desestructurada”, con padres alcohólicos y separados, aunque en el fondo lo único que terminamos conociendo es la familia de Cherrie, presentada de una forma arquetípica, superficial y banal. También se tocan los temas, tan ligados al menos en apariencia al mundo del rock, de las drogas, el sexo (con una pincelada homosexual que no termina yendo a ningún lado), las fans, …

No eran nadie, tienen éxito, se les sube un poco a la cabeza y … Y luego ya llega el final. Entre medias hemos escuchado un puñado de buenas canciones (más bien, un puñadito, pues las de las propias Runaways no llegarían nunca a lo que Jett hizo en solitario y sobre todo a los mejores discos de Lita Ford -y no hablo sólo de “Lita”, que vendió millones-) y nos hemos aburrido cuando dejaban de cantar.

La película, por tanto, es insustancial, avanza sobre todo cuando ellas se ponen a tocar y, aunque se sirva de todos los tópicos, cuando el Fowley les dice lo que tienen y no tienen que hacer, pero creo que se ve lastrada por la visión que del grupo tiene Joan Jett. Así, por ejemplo, en los títulos de crédito se cuenta qué pasó con Cherrie, Joan y Kim Fowley, pero no se dice nada de la carrera de Lita, que termina siendo un personaje secundario que parecía tenerle envidia o buscar cualquier excusa para tener problemas con Cherrie. Eso ella, que tiene líneas de diálogo, porque hay otras componentes del grupo que ni siquiera hablan, están solamente de adorno, y al fin y al cabo para la supuesta profundidad que tienen los diálogos entre Cherrie y Joan podrían haber dicho algo y quizá nos hubiéramos entretenido un poco.

No da más de sí y lo peligroso es que, por momentos, llega a hacerse larga, cuando en el segmento central más o menos se mantiene a base, como ya he apuntado, de las actuaciones de las chicas. Kristen Stewart soporta el papel de una Joan Jett muy plana y Dakota Fanning hace lo que puede, en un primer paso de actriz niña a actriz adolescente que todavía no nos dice nada sobre si podrá mantener la capacidad interpretativa que como niña-prodigio ya ha demostrado. Michael Shannon como Kim Fowley aprovecha su mal escrito papel para desmadrarse, siguiendo la línea de una película en la que la dirección de la italiana Floria Sigismondi no es invisible, como en el buen cine americano, sino inexistente.

4/10

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